EL CERRO TRES CRUCES

EL ORIGEN

La historia del ‘Cerro de las Tres cruces’ es la que originó que los primeros pobladores de nuestro distrito sean llamados ‘Chicameros Brujos’. Según cuentan algunos ancianos: cuando llegaron a nuestro pueblo traídos por sus padres, ese lugar era frecuentado por personas que se dedicaban a la brujería.

El lugar se hizo tan famoso entre ellos, que con el tiempo también empezaron a llegar brujos de otras ciudades, principalmente del norte. Cuando estos se reunían la población era testigo de la aparición de pequeñas luces tintineantes.

MITAD HOMBRE Y MITAD CABRA

Cuentan que una vez, un grupo de curiosos acudió al lugar durante el día y encontraron retazos de prendas, velas a medio consumir, y un espacio como si hubiese sido usado para una hoguera. Además, se respiraba un olor extraño. Asustados intentaron regresar antes del anochecer, pero la oscuridad los agarró en el camino. Al llegar a sus casas, aterrados, contaron que mientras regresaban se escuchaban pasos como si alguien los siguiera y al voltear, a lo lejos, observaron la silueta como de un ser mitad cabra y mitad hombre.

LA SANTIFICACIÓN

Preocupados por ese testimonio, la población decidió santificar el lugar e ir una vez al año a rendir culto cristiano. Los fieles aún mantienen esta costumbre y acuden el último día de abril para recibir el 1 de mayo en la cúspide del cerro junto a ‘Las Tres cruces’.

Allí como parte de la ceremonia rinden culto cristiano elevando oraciones y cánticos al creador. También, se disfruta de ricos potajes preparados por mujeres piadosas.

Actualmente, este recorrido también es aprovechado por turistas y jóvenes que disfrutan del deporte sandboarding, en cual consiste en deslizarse por las dunas en tablas especiales.